
En uno de mis viajes divagantes por el filosófico mundo del entendimiento, más fruto del aburrimiento que del deseo de obtener respuesta a algo concreto, fui a dar con la eterna pregunta: ¿Qué somos? Al menos dejé de lado el tan manido ¿Quiénes somos?, ya que esta última me había dado suficientes e incontables quebraderos de cabeza. Sí, me aburro mucho.
Como me defino básicamente como Darwinista o Evolucionista (palabra tan de moda en EE.UU.) comencé mi teoría a la pregunta ¿Qué somos? con lo de: conjunto de células que forman tejidos que a su vez forman órganos con distintas funciones que nos dan vida, etc, etc.
Seguí mis disquisiciones en el sofá, adoptando una posición cada vez más cómoda a medida que la complejidad de los razonamientos se acrecentaba, la posición totalmente horizontal no tardó en llegar en apenas unos minutos cuando la comisura de mis labios empezó a dejar caer la tan ansiada baba, señal de la entrada del cerebro en fase REM, a la vez que la visión del techo se emborronaba y el sonido de la televisión se hacía lejano e incomprensible. Sí, lo reconozco, me encanta dormir con la televisión encendida, es como una nana para mí; debe ser que mi madre, siendo yo bebé, me ponía a dormir delante del televisor mientras las hipnóticas ondas hertzianas en forma de dibujos animados y una pesada digestión de papillas Puleva me conducían al reino de Hades.
En mitad de ese dulce sueño, con reminiscencias de “potito” sabor plátano, naranja y galleta, me desperté sobresaltado con la imagen del aparato digestivo y esta reflexión:
“Desde la boca hasta el ano tenemos un conjunto de diferentes tubos con más o menos curvas por donde transitan los alimentos, pues bien, ese espacio, vacío a priori, de forma simplificada, no es más que un agujero y nosotros somos todo lo que está alrededor. De la misma forma que un Donut es ese delicioso bollo que está circundando un espacio vacío. Estoy seguro de que compartimos un elevado porcentaje de cromosomas idénticos a los del Donut, en el caso de que este tuviese. Así que podemos definirnos como todo aquello que está alrededor de un agujero; o sea un Donut de carne y huesos.”
Sonreí de forma autocomplaciente, le dí la vuelta al cojín mojado del sofá donde reposaba plácidamente y me dispuse a seguir soltando baba.
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