22 abr 2008

Papás y mamás

La imitación de roles que adoptan los adultos siempre es el juego favorito de los niños. Todos, alguna vez, hemos jugado a “papás y mamás”, a “médicos” o a “vendedores de mercado”, de lo que se trata es de “copiar ejemplos” que nos ofrecen los adultos y que vemos en la vida cotidiana y jugar de esta forma a “ser mayores”.

Los “niños esponja” absorben lo que ven sin pasarlo por el tamiz de la ética o la moral, simplemente admiten que aquello que ven debe ser así, más cuando el ejemplo lo tienen en su propia casa. Casi todos, de pequeños, mitificamos a nuestros padres como claros ejemplos a seguir sin que estos sean, con demasiada frecuencia, plenamente conscientes de que en algunas ocasiones los ejemplos que dan no sean los más apropiados.

La educación de los niños no es algo que uno se propone al margen de sus propias acciones, sino que todas y cada una de las cosas que se hacen, o que se dicen, muestran el camino que el niño cree que debe seguir. Un terreno algo pantanoso y lleno de peligros para el neonato que desconoce que a veces eso que observa, eso que vive, eso que sufre, no debería ser así.
Salvemos a los niños.

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