6 ago 2008

Cuanto más conozco a los políticos más quiero a mi perro

Un grupo de intrépidos catalanes pasó unos días de ocio, turismo y diversión en Madrid capital, eran días de Eurocopa de fútbol y las banderas españolas ondeaban por todas partes, se vendían por cualquier esquina como atrezzo necesario para festejar victoria tras victoria del equipo español. Lejos de recibir improperios o miradas de recelo, el grupo de amigos hablaba catalán en el metro, en los bares, en las tiendas, de paseo y cabe decir que nadie, absolutamente nadie hizo ningún extraño por ello.
En algunas ocasiones he oído hablar a políticos catalanes de la aversión que los madrileños sienten por los catalano-parlantes, nada de nada; al igual que fuera de Catalunya se vende la idea de que si hablas castellano en tierras catalanas, más o menos vas a paredón, algo que está muy lejos de la realidad. Conocidos de todas las regiones de España que viven y trabajan en Catalunya, como Miguel de Jaén, Luis de Madrid, Clara o Areta de Galicia, Jon de Bilbao disfrutan de una región en la que el respeto por los demás es tan igual como el respeto que sintió ese grupo de amigos catalanes en tierras del centro de la península. Entonces ¿por qué mienten los políticos? ¿qué beneficio obtienen con ello? ¿enemistarnos? ¿fomentar el odio? Cada vez creo más en las personas y menos en los políticos. Dejadnos ser felices.

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