La suerte de la lotería del ADN predispone a unos individuos, frente a otros, a logros imposibles; que por contra, los que como yo, en que la guanina, la citosina, o ambas nos han jugado una mala pasada, tan sólo podemos admirarnos de las gestas ajenas y aplaudir. También está el recurso de reírse de uno mismo que dicen ser muy sano.
30 jul 2008
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