En mi lugar de trabajo, donde ocupo la mayor parte del tiempo, siempre hay un médico de guardia para solventar pequeños incidentes de los clientes, excepto cuando no lo hay por motivos varios; y ahí entro yo, que igual estoy para un descosido que para llevar un café.
Hoy de nuevo me he visto ejerciendo de facultativo sin carrera, es todo un arte, pones cara de seriedad, empatizas lo más posible con el paciente, lo tranquilizas, y lo que nunca falla es buscar entre las vitrinas algo, mientras pronuncias algún extraño nombre en latín de medicamento, mueves la cabeza como asintiendo y tocándote con una mano el mentón, un algo que nunca encuentras, ¡claro!, porque realmente no sabes que demonios buscar, mientras exclamas: “Bueno, esto no es nada, ¿eh? Con una gasita y algo de agua oxigenada, listos...” con una expresión a lo Anatomía de Grey.
Para demostrar que jamás se te pasó por la cabeza estudiar medicina y que cada vez que entras en un hospital te mareas, pero que el paciente no lo note, puedes añadir: “Un poquito de Betadine para desinfectar bien la herida... muy bien...”, debo reconocer que en uno de mis intentos de desinfección con el famoso Betadine, el blanquecino niño quedó prácticamente marrón, no necesitará ir a la playa este verano para ponerse moreno, y es que el líquido elemento con base de yodo es muy escandaloso. ¿Porqué no lo harán transparente?
La función de hoy ha sido espectacular, dos niños en trayectorias perpendiculares han colisionado a gran velocidad, resultado del impacto, un chichón y un labio roto. Tras las pertinentes curas, más o menos reales, lo mejor de hoy han sido los aplausos, las dos mamás se han despedido de mí desde el dintel de la puerta con un “adiós, y gracias Doctor...” Me he ahorrado 10 años de carrera y eso que no llevaba la bata puesta. Con el estetoscopio seguro que ya nadie dudaría de mi licenciatura.
En lo que llevo de mes me he especializado en picaduras de insectos (mosquitos tigre, abejas, avispas, arañas, y demás coleópteros), heridas contusivas, heridas incisivas, erosiones, hematomas varios, cuerpos extraños en los ojos, irritaciones, torceduras, lipotimias, ...
Soy el nuevo Doctor House, lástima que odie la medicina.
2 comentarios:
Siempre he dicho que eras muy apañado. Lo malo es que ahora, después de leer esto, nunca miraré con los mismos ojos a ningún médico. Cualquiera se expone a un tacto rectal o a cualquier otro tipo de prueba clínica que el charcutero o el frutero o el lampista del barrio te puede hacer para diagnosticarte, no sé, pongamos por caso una Cistitis glandular y polipoide con metaplasia de urotelio prostático y nidos de Brunn, toma ya.
Me ha encantado. Sencillo, directo, honesto e irónico. Es obvio que tienes que ser un buen actor porque me temo que si yo intentara seguir tus pasos, mi cara roja me rebelaría frente a esas mamis a las que les alegraste el día curando a sus pequeños ;)
Publicar un comentario